
Estaba Tlatoani El Decepcionado rumiando sus pensamientos bajo un árbol de mezquite mientras daba vueltas en su mente esta frase que algún desencantado acertadamente le inoculó en las venas: "Una mujer se casa con un hombre esperando que él cambie... pero él nunca cambia; un hombre se casa con una mujer esperando que ella nunca cambie... pero al final ella cambia..."
Y es que sacando cuentas, el pre-claro Tlatoani no ha cambiado mucho desde que era niño, en muchos aspectos sigue siendo un mozalbete.
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