La precoz y atractiva discípula de
Tlatoani el Preclaro criticaba la edad y el aspecto avejentado de su maestro.
Tlatoani repuso con la conocida frase: -"como te ves me
vi, como me ves te verás". El bello rostro de la discípula se deformó en un mohín de desencanto y rechazo ante el
inevitable fin que implicaba la sentencia de su maestro y profirió algunas palabras que denotaban su horror.
Tlatoani el Preclaro meditó unos segundos y entonces le dijo:
-Para evitar tu cruel destino tienes una sola posibilidad
-¿Cuál es ésa? preguntó intrigada la bella chica
-Puedes suicidarte.
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